Videojuegos

Conan

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Conan es eminentemente un juego de acción, no se anda con rodeos a la hora de presentar su premisa de acción por acción. Desde el primer minuto hasta el último de las algo más de diez horas que dura su aventura, estaremos repartiendo espadazos a diestro y siniestro, de modo que si no somos aficionados a la acción más pura ya podemos irnos despidiendo de este juego.

El funcionamiento de Conan no puede ser más sencillo. Un botón para ataques normales, otro para poderosos, uno más para golpeos cuerpo a cuerpo, el imprescindible destinado a los bloqueos y uno más para el salto. Eso es todo. Ni más ni menos.

La animación de este título no pasa de correcta, es seguramente uno de los aspectos más flojos, aunque tampoco demasiado, lo suficiente para cumplir su cometido. Más sugerentes son los efectos gráficos que se desprenden de la batalla, en las que las decapitaciones o los desmembramientos son más que habituales, acompañados de auténticos mares de sangre. En ese sentido, se ha hecho un buen trabajo en hacer que el juego desprenda una sensación de violencia superior a la de otros títulos en el mercado, con movimientos brutales en los que el bárbaro arranca el corazón de sus enemigos o los parte por la mirad en el aire.

La estructura de este título es bien sencilla. Después de los hechos narrados en los comienzos, un amnésico Conan visitará diferentes emplazamientos en busca de piezas de una armadura, que no es otra que su propia armadura, que ha sido hechizada sin que el propio bárbaro se de cuenta. Estas piezas suelen estar en criaturas monstruosas de gran tamaño, que hacen las funciones de “jefe de la fase”.

Aunque la forma de estructurar el juego sea tan obvia, lo que ha conseguido Nihilistic con este título es ofrecer un sistema de combate realmente divertido y no exento de profundidad. A partir de la inclusión de una gran cantidad de combos de fácil ejecución y diferentes estilos de combate, el estudio ha ido hilvanando un sistema que funciona realmente bien y que ofrece una gran cantidad de horas de entretenimiento.

La variedad de las habilidades de Conan es ciertamente alta, ya que, además de su fiel espada, puede tomar cualquier arma del enemigo, lo que en la práctica añade tres tipos de combate –armas a dos manos, armas dobles y arma con escudo-. Cada uno de esas formas de combate tiene una buena cantidad de golpes especiales y técnicas que se pueden “comprar” a medida que se va acumulando experiencia. Puesto que cambiar de armas es muy fácil y hay una gran variedad de enemigos, cada uno con sus propias fuerzas y debilidades, es recomendable ir cambiando frecuentemente de estilos.

Pero los combos y movimientos especiales no son sólo golpes, sino que también contemplan llaves y contraataques, siendo éste uno de los factores determinantes en cualquier lucha; si consigues protegete en el momento justo se abre la posibilidad de ejecutar un movimiento mortal a cámara lenta. El efecto es demoledor desde el punto de vista gráfico, y además proporciona un necesario respiro contra grupos numerosos de enemigos. Es cierto que Conan tiene algunas similitudes “sospechosas” con God of War, pero esas sospechas se disipan al rato, ya que es fácil comprobar que el sistema de combate de este título es bastante distinto, más sucio y visceral, a la vez que más variado también.

La gran variedad de combinaciones de golpes que se van abriendo a lo largo del juego acaba por conformar un mosaico en el que, a pesar de la simpleza del planteamiento, es fácil quedarse horas y horas combatiendo sin más, intentando alternar todo tipo de movimientos mientras se oyen las típicas expresiones que se pueden esperar de Conan mientras barre a sus enemigos; es un juego con un buen sentido del humor y en que se ha querido dar al personaje una autenticidad que no es fácil de encontrar.

Es una pena que no se haya ido un poco más lejos y no se haya incorporado un modo cooperativo, ya que es un juego que pide a gritos esa posibilidad. Tiene cierta rejugabilidad ya que el modo de dificultad elevado supone un reto muy interesantes, además de que el sistema de combate es tan variado que no se puede profundizar en todas sus ramas durante una sola partida. Pero un modo cooperativo hubiera sido perfecto.


Los únicos elementos que alteran ligeramente el rígido patrón de matar todo lo que se mueve son los gigantescos enemigos finales y las fases de plataformas. Los primeros son grandes “jefes”, más fieros en su apariencia que en su poder real, que requieren de movimientos y golpeos concretos. El factor plataformas es bastante más discreto, con apenas un puñado de saltos y de ligeros rompecabezas basados en destruir objetos del escenario.

Wario Land The Shake Dimension

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Todo héroe debe de tener una antítesis, y el bueno de Mario no podía ser una excepción. La idea de crear un personaje diferente con una “W” en la gorra, más gordo de lo habitual y políticamente incorrecto cayó muy bien entre los usuarios de Game Boy cuando el fontanero italiano dejó que un tal Wario ocupara su lugar en el destacado Super Mario Land 3 (1994).

Desde entonces, el bigotudo alternativo de mono violeta y camiseta amarilla ganó popularidad, dando lugar así a toda una franquicia (Wario Land) que se proyectó exitosamente tanto en el tiempo como en las consolas que visitó. Game Boy Advance, Gamecube, Nintendo DS… incluso la Virtual Boy tuvo su particular ración de plataformas en un videojuego que, como todos los demás, ha creado el caldo de cultivo necesario para dar lugar a una nueva aventura en Wii repleta de saltos, de tesoros y, como novedad, de un wiimote adaptado perfectamente a la situación.

Wario Land: The Shake Dimension no inventa nada nuevo, sino que bebe de la misma esencia plataformera de sus antecesores. Es una aventura de la “vieja escuela”, pero a la vez un llamamiento para disfrutar de la jugabilidad de siempre y sin complicaciones que es capaz de proporcionar una cruceta, dos botones y, por supuesto, las posibilidades de detección de movimiento que ofrece el mando de Wii, el cual, por cierto, sujetaremos de manera horizontal.

La sensación que proyecta este Wario Land para Wii es lo más parecido a estar interactuando con una película de dibujos animados. Sus fluidas y varias animaciones, su colorido, su aspecto caricaturesco y sus varios planos de profundidad en “scroll parallax” conforman un espectáculo visual ideal para narrarnos una historia tan simple como válida. Todo comienza cuando el álter ego de Mario recibe la visita de un extraño ser que ha escapado de su mundo para buscar ayuda. Un villano muy malvado, el Rey Pirata Shake, está haciendo de las suyas en el fantástico escenario de Yuretopia, siendo Wario la última esperanza de su población. No obstante, nuestro protagonista no se pondrá en camino así sin más, por lo menos hasta que escuche leyendas acerca de grandes fortunas y tesoros.

La trama es sencilla pero muy en consonancia con la dinámica de un plataformas que nos hará recorrer niveles de izquierda a derecha hasta que rescatemos a uno de los Merelda que ha capturado el Rey Pirata Shake. Cuando llegue ese momento, un estado de alerta llegará a la fase en la que nos encontremos, siendo necesario que volvamos sobre nuestros pasos (esta vez de derecha a izquierda) hasta alcanzar el punto de partida.

Por el camino, monedas, tesoros, enemigos y algunos puzles que resolver en base a saltos, a embestidas y a un muy variado repertorio de acciones que comprende opciones como golpear el suelo, balancearnos en barras o sacudir bolsas de dinero a fin de extraer el vil metal que tanto atrae a Wario. Evidentemente, las acciones más básicas podrán desempeñarse en base a los botones (1 para embestir y 2 para saltar), pero muchas otras dependerán del wiimote y su tecnología giroscópica.

No es, por tanto, un videojuego especialmente largo, pero sí muy rejugable que nos obliga a repetir una y otra vez el mismo nivel hasta que descubramos todos sus secretos. Esta lógica podría parecer más atractiva a unos que otros, pero lo que nadie puede negar es que crea adicción gracias a una variedad de situaciones que tan pronto nos pone a bordo de un submarino como al volante de un vehículo dotado de un gran puño de boxeo como arma.


Shadow of Rome

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Shadow of Rome se ubica en la Roma republicana, en los años finales del dictador César. Julio César, después de vencer en la guerra civil a Pompeyo, es confirmado como dictador perpetuo, siendo de facto (aunque no de titulatura) el primer emperador romano. Pero el alma republicana representada por el senado bajo la dirección de Cicerón conspira para acabar con él. Así, poco después, el divino Julio cae muerto al lado de la estatua de Pompeyo.

¿Quién ha sido el asesino?

Cicerón acusa explícitamente a Uesnio, padre de un victorioso militar que está en el limes germano. La condena es vista por Octaviano, sobrino de César que no cree lo dicho por el famoso orador, y se propone descubrir la verdad. A la muerte de César, Marco Antonio es nombrado Cónsul y, con ello, comienza el juego en sí.

La muerte de César es uno de los grandes enigmas históricos, estableciéndose varias versiones, desde la glorificación de Tito Livio a la visión tiránica de William Shakespeare. Capcom ha optado por revindicar al personaje, y convertir a Cicerón en una especie de personaje ladino anti-cesariano, y defensor de las virtudes republicanas. Aunque el juego tiene varios fallos históricos como la presencia del Coliseo (Se construyó unos años más tarde) o la implicación de Cicerón en la trama cesariana (su papel en la realidad, por lo que nos han transmitido las fuentes históricas, es puramente testimonial), hay que decir que lo básico del desarrollo de la historia está bien pensado, estableciendo la lucha entre el senado y los cónsules tan típica del final de la república Romana.

Dos juegos en uno

Esta idea argumental divide el juego en dos personajes: Agrippa, hijo del condenado y que pasa de ser un victorioso general a gladiador, y Octaviano, sobrino de César y que intenta conocer todos los secretos del corrupto senado romano. Las fases del primero son juegos de acción en la tradición de Capcom, mezclando a partes iguales títulos como Knights of the Round con el más reciente Devil May Cry. En cuanto al segundo, sus fases mezclan la infiltración con ciertos toques de aventura gráfica.

Las fases de Agrippa se desarrollan principalmente en los coliseos y exteriores, estando enfocadas en la lucha sin cuartel contra todos los enemigos. A diferencia de Onimusha 3, esta vez nos encontramos con un juego de acción sin medias tintas, con golpes especiales y sobre todo un medidor de “Salvas”, las cuales actúan como combos. Esto es realmente importante, ya que las armas en el juego se rompen fácilmente, y cuanto más salvas obtengamos en los Coliseos, más posibilidades tendremos de que nos lancen desde el público nuevas cimitarras o hachas.

El sistema de combate, la física, y la variedad de armas, recuerdan poderosísimamente al título de la desaparecida Rebel Act, Blade: Edge of Darkness. De hecho, el personaje puede llegar a coger un brazo y atacar con él, aparte de la posibilidad de usar un escudo. Este modo es como juego de acción simplemente brillante, y es la mejor representación que se ha hecho del mundo de los Gladiadores en consola. Ahora, las arenas y entornos se repiten bastante, resultando monótono a la larga.

La fases de Octaviano son realmente un remedo de los juegos de infiltración actuales, y obligan al personaje a realizar la mayoría de sus acciones sigilosamente y de manera estudiada. El principal problema de la infiltración es que la inteligencia artificial de los personajes es de muy bajo nivel, y no puede competir con las apuestas actuales de Konami o Ubi Soft en el género.

No es de recibo que los personajes se caigan cinco veces con la misma cáscara de plátano, estos deberían recordar su error anterior. Para compensar esto, tenemos dos elementos interesantes que son los toques de aventura gráfica y el marco de Roma.

Aunque está muy lejos de ser una aventura pura, Octaviano puede hablar con muchos personajes a lo largo del juego y obtener información sobre lo que se cuece en la ciudad eterna. Estas conversaciones, la mayoría de las veces, no pasan de dos respuestas a lo sumo, estando muy alejadas de los juegos dialectales de LucasArts. Pero de vez en cuando deberemos realizar combinaciones de respuestas para convencer a los personajes del juego, algo muy pocas veces visto en el género en consola. Por último, las fases de Octaviano se desarrollan en distintas partes de la ciudad de Roma, a las cuales podemos acceder mediante un mapa cenital con las distintas zonas. Otro elemento que recuerda bastante a las antiguas aventuras.

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Soul Bubbles

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Nos encontramos posiblemente ante uno de los juegos más relajantes y entretenidos que hay en el ya de por sí extenso catálogo que posee la portátil de Nintendo.

La idea del juego no podría ser más sencilla y original; Controlaremos a un aprendiz de chamán que deberá proteger a unos espíritus encerrándolos dentro de burbujas para después llevarlos hasta un lugar seguro. Para realizar dicha tarea contaremos con unas máscaras mágicas que nos permitirán realizar diferentes acciones en función de cual llevemos puesta.

  • Máscara de pájaro: Nos da la habilidad básica para poder dibujar burbujas con el stylus.
  • Máscara de tigre: Nos permite cortar una burbuja en dos partes así como unir dos burbujas colindantes en una sola.
  • Máscara de elefante: Con esta máscara podremos desinflar burbujas reduciendo su tamaño e incluso explotarlas en caso de extraer absolutamente todo el aire.

A lo largo del recorrido llevando a los espíritus a lugar seguro nos encontraremos con misiones secundarias:

  • Recoger polvo de estrellas: Hará que nuestras burbujas desvelen mayor cantidad de niebla al volver la luz de las almas más brillante.
  • Recoger calabazas: nos permitirá desbloquear el resto de niveles.


Ice Breaker (Saga)

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Hace tiempo que descubrí este juego y, como suele pasar con los juegos flash, su sencillez me enganchó al instante. Tal es así que me lo pasé en una tarde de vicio intenso.

El objetivo consiste en rescatar a nuestros compañeros vikingos que han quedado atrapados a causa del hielo, algunos de ellos congelados como un cubito de hielo, y llevarlos de vuelta al barco. Con esta premisa nos encontramos ante un juego donde prima la inteligencia y el conocimiento de una de las leyes físicas más importantes y misteriosas, la gravedad.

Para resolver cada uno de los puzzles dispondremos de la habilidad de cortar trozos de hielo, en un número limitado de intentos y siempre debiendo realizarlos de un único trazo recto. Una vez que vayan llegando al barco nuestros colegas congelados, el capitán, martillo en mano, se encargará de romper el hielo que los rodea liberándoles de su prisión.

En vistas del éxito que tuvieron los chicos de nitrome, sacaron no una, sino dos entregas más: The Red Clan y The Gathering, las cuales no he tenido ocasión aún de jugar, pero mantienen la misma fórmula de la primera entrega así que la diversión estará garantizada.

Enlaces a los juegos:

Consejos para principiantes:

  • Si habéis llevado un vikingo atrapado por el hielo al barco, y el capitán no lo libera con su martillo, deberéis cortar el hielo que le rodea hasta hacerlo mínimo. Cuidado con cortarle una oreja al vikingo del interior del cubito de hielo 😀
  • El hielo es altamente deslizante, todo lo que pongáis en terreno inclinado se deslizará hacia abajo por efecto de la gravedad.
  • Si os quedáis atascados y queréis empezar de nuevo, haced clic en el primer icono de la esquina superior derecha de la pantalla de juego.
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